Dice El País Semanal (de la mano de Lola Machado) que somos el lugar en el que vivimos. El primer plano de la premisa peca de simple, todos hemos juzgado a una persona por su entorno, por un cuarto sucio o un cubiculo desordenado y la mayoría de las veces tenemos razón, pero es gracias a las brillantes fotografías que inspiraron el artículo (obra de James Mollison) que nos damos cuenta del verdadero significado de su deliberación, ¿Qué dicen de nosotros, de nuestras personalidades, las particularidades de nuestras habitaciones?, ¿Que dice de nosotros una Cosmo de hace tres años tirada debajo de la cama?, ¿Qué historia cuenta el trozo de cartel que nunca pudimos arrancar completo de la pared?, y no puedo dejar de preguntarme ¿que significó mi habitación a lo largo de mi infancia, durante los años formativos y durante mis periodos mas brillantes y mas vergonzosos?

Nuestras habitaciones son museos de nuestros logros y fracasos, las acuarelas que nunca aprendimos a usar abajo del libro de cálculo que nunca entendimos olvidadas en el fondo de un cajón que no se abre nunca y entre el mueble que lo alberga y la pared, un libro de texto que perdimos durante quinto grado y no ha sido rescatado porque el tocador es muy pesado para moverlo al limpiar la recamara.

¿Qué ha sido temporal y que ha estado desde siempre en el cuarto?, la cama, por ejemplo, nunca ha faltado, pero puedo recordar un largo periodo en el que no había base, solamente colchón, el mismo colchón que está ahora en una base de madera junto a un escritorio que ha cambiado de proposito constantemente desde el día de su adopción. En la pared junto a ellos hay un tablón de poliestireno expandido en el que pongo lo que me hace sonreir y en el muro debajo del tablón, no me cuesta el mínimo esfuerzo recordar, hay estampas y pegatinas de Caballeros del Zodíaco debajo de la última capa de pintura. Me hacen recordar el día que cubrieron a Cancer y Libra de azul… aún hoy creo que debieron haberme preguntado…

Damos por sentado que tenemos un cuarto y que siempre lo hemos tenido, pero ¿qué ha significado para nosotros cada una  de las habitaciones en las que hemos pasado nuestras noches, en las que hemos derramado incontables bebidas, el techo que para ahora deberíamos conocer de memoria y la puerta que nos ha separado del mundo real tantas veces y ha sido azotada otras cuantas?

¿Qué hubo antes del poster enmarcado de U2?, ¿Qué habrá después?

¿Qué hay en sus habitaciones?, ¿Qué es lo que siempre ha habido y que es lo que ya no está?

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