¿Hipster?, ¿Qué es un Hipster?, ¡Yo no tengo etiquetas! -Hipster acerca de lo HIpster.

No hay revista que se salve, sea de cine o de tv, de música o de moda (sobre todo esta última), no hay publicación que no nos presente por lo menos a un modernillo. Los reconocemos por las gafas sin optometría y de bordes gruesos, por los pantalones de tallas imposibles y los vans/converses, por el vello facial irónico y por que todos se visten igual.

Ni ellos se dieron cuenta de cuando comenzó, ni ellos se dieron cuenta que eran Hipster hasta que ya fue demasiado tarde, nadie pudo evitarlo, nadie pudo salvarnos del nuevo “Engendro Cultural” consentido de Salym Fayad.

Todo comenzó con el movimiento Indie (no digan que no, por que lo único que rescatan del homónimo de los cuarentas es el nombre) y particularmente con su primordial atención al eternamente sobrevalorado culto a lo under, que en algún punto se mezcló con el reciente interés con lo retro y el regreso del kitsch, de ahi la evolución fue natural y el resultado fue el post-yuppie que hoy etiquetamos como Hipster.

¡Alto ahí!, ¿etiquetas?, debo estar en un error, al hipster no se le puede etiquetar, aunque usen la misma ropa, escuchen la misma música, digan las mismas frases, vean las mismas cintas, etcétera; no son parte de una ideología en particular, no pertenecen a ninguna tribu urbana, a ninguna clasificación. ¿o si?…

No. La verdad es que no. Siendo justos con los modernillos, las condiciones que se encargaron de crearlos, los excluyen de etiquetas en el sentido estricto de la figura literaria. Estamos frente a un caso singular de orden espontáneo, la cosa se fue dando sola vaya, siendo un miembro activo de la pseudo-cultura indie, lo mas lógico es que fueras tomando y compartiendo rasgos que fueron propagándose de grupo en grupo hasta llegar a las características que hoy comparte el Hipster arquetípico, no hubo una conciencia madre, una ideología a seguir, un modelo de rol, paulatinamente se empalmaron todos los bienes y males de una demografía particular y existió.

¿Pero no es verdad que son perfectamente identificables por estas características y comportamientos?, si, pero también es verdad que no existe comportamiento catalogable. Llamemosle: paradoja del Hipster, si quieren.

Es verdad que en el momento que se escribió esta entrada, el Hipster es ostracizado por generalización (razón de más para congregarse en sus propias y exclusivas filas), pero siendo realistas, también es verdad que el Hipster, generalmente, es un cretino*…

Ahí donde el modernillo es conocido por sus virtudes, también es muy propio de sus vicios, que incluyen, pero no se limitan a: cuestionar los gustos de otras personas, hablar estupideces sin fundamento de lo que consideran Mainstream, poner en pedestales (frágiles, muy frágiles pedestales) a cualquier “innovador” sin talento y traicionarse negando con necedad sus amores y sus pasiones. (“¡No!, a mi no me gusta Radiohead, ¡son muy mainstream!”)

Cada época tiene su derivado del hippie, a nosotros, nos tocó vivir con el Hipster: El Hipócrita del Bluff Social.

*: Si, Siempre había querido usar esa palabra en contexto.

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