Hace unos días me enteré de la existencia del restaurante de comida nipona: Masayume. El lugar prometía un ambiente harajuku y ser un espacio para amantes de la cultura japonesa… bueno… tiene un diseño bonito, y simpáticas figurillas de decoración… pero excepto por la música de fondo y los jueves de pelicula… no habia nada japonés que no encontraras en el Yakitori o en cualquier restaurante de comida japonesa que se respete.

Con todo y esto, la experiencia prometía, por lo menos, dejar un buen sabor de boca…no fue así…

La mesera y el cocinero de barra, me atendieron con desgano y con el menor número de palabras que podían usar (por cierto, no fui a una hora incomoda, a la pura hora de la comida), lo habría entendido si hubieran tenido milochomil clientes, pero no, no era ese el caso.

En fin… me dispuse a disfrutar la comida en lugar del servicio…

El plato que pedí no estaba mal, estaba bien decorado y se notaba la atención del cocinero a su zona, que casi compensaba la flojera con la que me atendía… pero no… todo se vino abajo… cuando salió una cucaracha justo entre mi plato y yo…

La atrapé con la taza de té… no era la primera vez que me salia una cucaracha en un restaurante y no iba a armar un alboroto por un insectillo, así que llamé a la mesera y le hice notar que debajo de mi taza habia un desagradable bichillo, ella contestó con un… “ah!, si!” y fue rápidamente por otra taza… si… yo tuve que cobrarselas a la cucaracha aplastandola entre mi servilleta y la mesa, le dí la servilleta a la mesera y ella, muy mona, se la llevó… olvidando traerme una nueva servilleta limpia.

No soy un cliente taaaaan exagerado en estas cuestiones, estoy de acuerdo en que a cualquiera le puede pasar, quiero decir, en mi cocina hay cucarachas y no por eso dejo de comer en mi casa… pero lo menos que podía esperar era un plato de cortesía, lo mas… no pagar la cuenta… pero no…

…ni siquiera una disculpa…

La actitud del personal del restaurante me habia desmoralizado bastante así que decidí no discutir, pagué mi cuenta completa y en lugar de propina, dejé una nota, decidido a simplemente, no volver por ninguna circunstancia del mundo al Masayume…

Lástima… la comida no estaba nada mal…

Anuncios