Descubrí que me gustan los exámenes.

Me gusta la presión, la que se apodera de los demás.

Me gusta ser el primero en levantarse y abandonar el salón con un deshonesto: “¡Suerte!”

Me gusta el olor de un examen recién impreso.

Me gusta que sin estudiar, tengo buenas notas.

Descubrí que soy un test whore y estoy seguro que buscaré la manera de hacer pruebas escritas aún cuando ya no esté estudiando.

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