Luego de un mes de inactividad bloguil, me encuentro de nuevo
(espero) entrando por sus retinas; no he tenido mucho tiempo
libre entre manos, todo lo ha consumido mi cambio de escuela y
algunos problemas personales pero para volver a empezar donde
me quedé, otro post gastronómico, esta vez espero, no sea tan
“polémico”, escrito por un servidor para el boletín mensual de la
escuela:

MODA MOLECULAR
(o breve introducción a la cocina molecular)

Al hablar sobre cocina molecular, nos vienen a la mente un montón
de complicadísimas recetas que a veces parecen imposibles de
realizar si no nos encontramos en la cocina de un chef especializado;
también pensamos en un movimiento gastronómico iniciado hace
relativamente poco,  fielmente seguido por unos cuantos y aborrecido
por unos mas. Pero ¿Cómo podemos definir la cocina molecular?,
¿Es algo que llegó para quedarse, es solo una moda, o es algo más?

El término: Gastronomía Molecular, fue acuñado por Hervé This y
Nicholas Kurti, y se refiere a la aplicación de la ciencia a la práctica
culinaria, más generalmente, al fenómeno gastronómico; esta tiene
total relación con las propiedades físico-químicas de los alimentos y
los procesos tecnológicos a los que se someten. Harold Mc Gee la
define como “El estudio científico de lo delicioso”

Podría considerarse entonces a este movimiento culinario la antítesis
de los llamados alimentos “orgánicos”, que en tiempos recientes se
han convertido en una moda para aquellos que quieren alcanzar un
estilo de vida “ligero y natural”.

Desde el punto de vista de un servidor, no se puede estar más
equivocado cuando se piensa que los alimentos que han pasado
por procesos químicos son obra del mismo demonio o se afirma
que meter la ciencia en la cocina es algo novedoso y tres chic, pues
desde el descubrimiento del fuego (quizá un poco antes), el ser humano
ha jugado con las propiedades físicas y químicas de las materias primas
para obtener mejores colores, sabores y texturas.

Se puede pensar entonces en la cocina molecular (también llamada
y quizá más apropiadamente “cocina de investigación”)  como un
aprovechamiento técnico, quizá como lo fue aprender a manipular
las levaduras, abriéndose un horizonte de nuevas posibilidades para
los cocineros audaces o como una simple moda que se desvanecerá
como las espumas a sifón que la promueven.

Definitivamente la última palabra la tiene el paladar, el amor
es ciego, y no hay amor más sincero, que el amor por la comida.

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Para saber más de Gastronomía Molecular:
Entrada en Wikipedia
Mari Arzak    Ferran Adriá      Heston Blumenthal

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