Siempre he sido olvidadizo…pero no siempre tengo buena suerte…

Llegó Gerardo de Ocotlán con su colega Sheko, iban dispuestos
a internarse en el mundo de las imprentas y tratar de malbaratar
el noble trabajo de estas personas lo más que se pudiera para
costear la impresión de un periódico cuando:

Dos cuadras después de bajarse del camión, cerca de las
nueve esquinas (Guadalajara Centro).

Gera:Wey…
Sheko: ????
Gera: Se me olvidó mi maleta en el camión…
Sheko: No mames!, vamos a la terminal del 644A!
Gera: Nah…olvidalo, solo traia unos cambios de ropa y…
¡ah, no, mi MOLESKINE!!!

Unos instantes después en la terminal:

Busero: Uy no, pues el checador ya salió de su turno,
nomás que se esperen…
Sheko: ¿Cuanto tarda el recorrido?
Busero: Hora y media, lo mejor que podrían hacer
es lanzarse, pero ya, al Alamo, el camión
tarda media hora en pasar por ahi.
Gera: Hecho…

Luego de despedirse de Sheko, Gera aborda un Taxi

Gera: Al Alamo, en retroputiza que tenemos que
interceptar un camión 644-A.
Taxista: (emocionado ante la idea de una persecución)
En cinco minútos podemos estar allá, vamos
por la ruta del autobús…

El tráfico de la ciudad a hora pico, habría impedido llegar
al Alamo en cinco minutos, en vez de eso, recorrimos la
ruta de nuestro objetivo, buscabamos la unidad 0270,
dejamos atrás muchas unidades, pero no veiamos a la indicada,
por fin ibamos llegando al Alamo, nos encontrabamos en
la encrucijada Lazaro Cárdenas-Carretera a Chapala-Gonzales
Gallo, cuando el taxista divisó un autobus dando vuelta:

Taxista: Ahi va uno!, creo que es 644A!
Gera: A seguirlo!

El autobus no nos la puso facil, dio muchas vueltas y escondia
el número de unidad detrás de arboles, postes, lo que fuera, pero
al fin fue claro: Era la unidad 270.

Taxista: Le voy a cerrar el paso…

Le pagué al taxista agradeciendole su ayuda y me paré junto al
camión, que no podia avanzar por el taxi estacionado al frente.
Quizá fue una movida agresiva, por que el Chofer del 644 no queria
abrirme la puerta, pudo sospechar que era un intento de asalto, pero
al final, después de explicarle mi situación:

Chofer: Sube a buscar tu maleta, pero te bajas en la siguiente cuadra.

Todos los pasajeros sabian lo que estaba pasando, era un iluso que
creia que su equipaje podria seguir ahí, pero quiza se conmovieron por
la historia de persecusión, por que imperaba el silencio, avancé inundado
de miradas curiosas hasta el fondo del camión, y debajo del asiento donde
se habia acomodado una señora…la encontré…mi maleta, mi chamarra…
mi Moleskine…

Gera: Aqui esta!
Chofer:(ya menos nervioso y sonriendo)
¡Que suerte tienes!

Y ante las miradas y sonrisas de la gente que no daba más crédito a lo
que habia visto que yo que lo habia vivido y los murmuros de “que suertudo!”
recuperé mis cosas, y mi aliento.


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