Que magia tiene el recurso audiovisual para conquistar
nuestros sentimientos…

No puede compararse una serie de televisión bien planeada con
otro medio de la misma calidad. El desarrollo de personajes en la
primera no puede ser igualable, y es que luego de mas de 120 capitulos
siguiendo al Dr. Luka Kovac, es imposible no sufrir con él y por él.

Quien haya visto el capítulo de esta semana de E.R. me comprenderá;
Murmurs of The Heart está formado por cuarenta minutos de dactilofagia
y colapsos nerviosos para el espectador que ya considera al personaje de
Goran Visnjic más que un doctor de-a-mentiritas, parte escencial de sus
jueves (o domingos).

Malditas series dramáticas, ¡devuelvanme mi juventud emocional!

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