España no es parecido a lo que me he imaginado toda la vida… Es idéntico.
Las diferencias son obvias y las similitudes inesperadas. Aún no me acostumbro a quedarme callado cuando escucho a alguien estornudar y cuando veo una etiqueta de precio en un producto, mi cabeza no lo asimila correctamente; no se si está al precio, si es costoso o si es una ganga…
Los bares de pintxos son maravillosos y una excelente forma de quedarte sin un centavo y no darte cuenta hasta que ya es demasiado tarde, las botellas de vino de setenta y cinco centavos me parecen maravillosas y las mujeres tienen un encanto intermitente que no me termina de cuajar.
El pan de todos los días en Gipúzcoa es el Pan, la caña de cerveza y la Real Sociedad. Los domingos no hay ni una abarrotería abierta y todos los servicios que no se consideran básicos son carísimos. España te hace reconsiderar que es mejor hacer las cosas por ti mismo.
El graffitti es omnipresente en Lasarte-Oria, pero se encuentra en forma de mensajes de subversión estúpida y de inconformidad holgazana.
La comida es divina, es anormal no beber a menudo, las calles son tranquilas, el mundo es (por norma general) amable y en toda Gipúzcoa el verde y el concreto armonizan en bella convivencia.
Sinceramente… me da mucho miedo acostumbrarme demasiado a esta tierra, pero parece imposible no abrirle un espacio definitivo en mi alma.

Se que esto no viene al tema, pero estuve leyendo tu blog y quisiera saber que tal está estudiar periodismo en ocotlan, porque al parecer ahí estudiaste, yo lo estoy considerando, entonces no se si me puedas dar una idea de como está el asunto por allá. Te lo agradecería mucho.
No lo hagas, es todo lo que puedo decir.
Ah vamos ¿porque lo dices? me gustaría saber mas del asunto. El lugar? los profes? la banda? qué está tan mal como para que digas eso? Me interesa saber, ojalá me puedas responder.
Perdona, no creo que este sea el lugar para hablar de eso….